APUNTES PARA UNA ARQUITECTURA AUSENTE

APUNTES PARA UNA ARQUITECTURA AUSENTE



IMPENITENTE : Adjetivo. Que persevera en un hábito.
AUSENTE : Nombre común. Aplicado a personas o cosas. De lo que se ignora si vive todavía o donde está



"Un artista verdadero es alguien que está preocupado por muy pocas cosas."
Aldo Rossi


"No habrá otro edificio"
Louis Kahn


“Nada es tan peligroso en la arquitectura como tratar los problemas por separado”
Alvar Aalto


“Beauty is fitness expressed”
Sir Walter Armstrong


sábado, 31 de enero de 2015

RICARDO PORRO. EL ARQUITECTO DE LA SENSUALIDAD.



El pasado Diciembre falleció en París Ricardo Porro. Controvertido y amado, su figura no ha tenido excesivo eco en el ámbito nacional aunque fuera nominado al Premio Prizker en 1994.

martes, 23 de diciembre de 2014

ARQUITECTURA SOBRE EL CRISTAL : RICHARD ESTES


Cuando paseamos por la ciudad un calidoscopio de imágenes nos asalta y nos envuelve.

Las arquitecturas, los neones, las marquesinas, se reflejan sobre las tersas superficies de cristal de los edificios y nos atrapan vertiginosamente. Las arquitecturas reflejadas en él y la incidencia de los rayos solares producen una secuencia de transparencias que, camaleónicamente, se van travistiendo conforme avanza el día. Son las formas de la ciudad sobre los paños cristalinos de los azules cobaltos de la mañana, de los celestes del mediodía y de los ocres y violetas del atardecer.

Tal vez sea en los lienzos de Richard Estes donde mejor se aprecia esta maravillosa superposición y en donde la arquitectura se revitaliza y se agranda, presentándonos unos retazos insospechados. 

lunes, 10 de noviembre de 2014

HISTORIAS DE LA ESCUELA DE ARQUITECTURA DE VALENCIA (2). EL DIBUJO.



En nuestra Escuela de Arquitectura teníamos un profesor de Análisis de Formas que a la goma de borrar le llamaba el lápiz negativo. Era realmente un chistoso pero se enrollaba bien y a nosotros nos gustaba. 

En una ocasión, y con afán de descubrir nuevas técnicas, nos propuso dibujar con caña. A tal efecto cada cual se consiguió su cañita (era muy fácil porque las huertas lindaban con la Escuela) y, cual maestros del arte chino o japonés, grafiábamos extrañas figuras mojando la caña de la botellita de tinta china. Cada cual hacia el garabato que le parecía mas delirante y al rato semejábamos monjes del Tibet en búsqueda del nirvana. Hasta que llegó el Jefe del Departamento, a media mañana, y llamando  exasperadamente por su nombre de pila al profesor, le dijo que ya "estaba bien" (de aquellas sandeces quería decir).

Pero a nosotros nos gustaban estas nuevas experiencias. Sobre todo porque como aquello no había quien lo entendiera, era imposible el distinguir entre los dibujos buenos o malos.

viernes, 17 de octubre de 2014

LA INSOLITA ARQUITECTURA DE BRUCE GOFF



Bruce Alonzo Goff (Alton, Kansas 1904- Tyler, Texas,1982) es uno de los arquitectos del siglo XX más inmerecidamente olvidado. Su trayectoria no ha sido suficientemente reconocida y solo en estos últimos tiempos comienza a despertar cierto interés. En nuestra Escuela de Arquitectura de Valencia jamás nos hablaron de él.

Y todo ello es porque Goff fue un autentico solitario que recorrió su particular camino al margen de los movimientos arquitectónicos imperantes en su época.

Amigo intimo de Frank Lloyd Wright, con quien se carteaba, Goff era reconocido por el vanidoso maestro de Taliesin como un verdadero colega y como un arquitecto de talento. Pero aun con esta notable influencia, Goof desarrollo su propio lenguaje y jamás se sometió a ningún estilo ni movimiento.

Amante  furibundo de la naturaleza integró su obra con esta, al tiempo que rompía con los tradicionales modos de habitar. Su arquitectura era tan diferente que un crítico, no sin sorna, dijo que " si un marciano viniera a la tierra seguramente la comprendería mejor que los humanos".

lunes, 15 de septiembre de 2014

ESCALERAS


Las escaleras son el cordón umbilical que unen plantas y desniveles. Pero aquellos que piensen que sirven solo para subir o bajar están equivocados. Si únicamente fuera por esto bastaría, en muchos casos, con un aséptico ascensor. Al igual que Louis Kahn preguntaba a los muros y a los pilares que querían ser, nosotros podemos también interrogar a las escaleras sobre cual es su vocación. Porque las escaleras, con su indumentaria y atrezo, nos hablan de mucho más.

miércoles, 27 de agosto de 2014

LA CASA DEL ARQUITECTO (1) . JOSE LUIS SERT .




Que un arquitecto construya su propia casa puede alcanzar y suponerle niveles de orgasmo.

Que, tras años de satisfacciones y desilusiones profesionales haciendo arquitectura para otros, pueda realizar la que va a ser su morada no tiene fracaso en el lanzamiento de esta de moneda, y siempre le saldrá por el lado de la cara. El realizar su casa supone un reto personal y en ella sintetizará todo aquello que no ha podido alcanzar hasta entonces. El arquitecto volcara allí sus principios, sus anhelos incumplidos y su propio universo.

Yo, personalmente, no he pasado de una modesta reforma en mi propia vivienda sobre una casa original de mediados del siglo pasado, pero puedo asegurar que la tarea es excitante. Liberado de los caprichos del cliente de turno, de la mera y maldita especulación de la promotora, o de la esquizofrenia de la Administración, cada muro, cada rincón, cada detalle, se estudian y se ejecutan con un ansia nueva y una libertad desconocida.

jueves, 31 de julio de 2014

VIVIENDO PELIGROSAMENTE O COMO MORIR "IN VIGILANDO".


En la cola del super mi colega, el ilustrado, me comenta que la profesión de arquitecto ya es de alto riesgo.

Me aclara que se refiere tanto a la arquitectura como a la disparatada y actual construcción. Le pregunto si no son lo mismo, y como duda y se lía un poco, no insisto por ahí. Pero su tesis es que, en los últimos tiempos, el ejercicio diario de esta profesión está propiciando los más variados trastornos físicos y psíquicos en muchos de sus ejercientes.

 Presiento que a mi colega le ha dado hoy el bajón.

En voz baja me comenta que muchos compañeros están de psiquiátrico y que un buen número de ellos son ya residentes habituales en centros de salud mental. Y como hago que me interesa el tema, se explaya. Me transmite que, tras informase en buenas fuentes, los psiquiátricos son ahora los únicos “lugares seguros” para pasar esta locura colectiva que invade a todo el personal que ha flirteado y tonteado últimamente con la arquitectura.

miércoles, 9 de julio de 2014

BLOGS MAS INFLUYENTES DE ARQUITECTURA 2014

El blog EL ARQUITECTO IMPENITENTE ha entrado en la lista de los 100 blogs mas influyentes de arquitectura del mundo en lengua hispana. Al estar en esta lista tiene derecho a un enlace propio desde la pagina de los mismos en http://labs.ebuzzing.es/top-blogs/arquitectura?start=80
Gracias a todos los visitantes que lo han hecho posible.

viernes, 4 de julio de 2014

LA VIVIENDA MINIMA EN EL MOVIMIENTO MODERNO Y OTRAS QUIMERAS



La nanotecnia es una disciplina en boga. Y el miniaturismo. Cuando más pequeño es un teléfono, un paraguas o un botón más se cotiza en el mercado de las vanidades. Al igual que la tarea de meter el barquito dentro de la botella o escribir el Quijote en un libro del tamaño de la uña. Todo lo mínimo y pequeño parece aumentar el valor de las cosas. El paradigma actual es, sin duda, el chip: la pinacoteca completa del Louvre o el Diccionario de la Lengua Española en una endeble fichita plana.

En la arquitectura también ha existido este furor por lo mínimo. Bajo el signo de la modernidad, de la regeneración vital y del higienismo y, sobre todo de la economía en sus múltiples aspectos, los próceres arquitectos del Movimiento Moderno exploraron y acumularon, a principios del siglo XX, un variado catálogo de principios, teorías, y prácticas, sobre el concepto de lo que debía ser la vivienda mínima. Era el minimunexistence. Y como coartada, un funcionalismo opresivo llevado al máximo extremo, tal como una camisa prieta y ceñida. Como la piel de una serpiente.

Pero, paradójicamente, este campo de la ideación sobre lo mínimo es el más sensible a la prueba del algodón y en donde no valen los velos ni los trucos de magia. También resulta curioso que esta arquitectura de lo mínimo habitacional no haya sido desarrollada, ni repensada en profundidad, por la mayoría de los arquitectos posteriores a aquellos de los años heroicos de las vanguardias europeas. Y, tampoco, muy escasamente por los del actual star-system. El mundo de la vivienda mínima, y sobre todo en la variedad de residencial colectiva, es difícil y proceloso aunque, ciertamente, representa el noventa por cien del trabajo de los arquitectos.

miércoles, 25 de junio de 2014

EL SUTIL GAZAPO DE TERRAGNI

En la planta baja de distribución de la casa del Fascio (1934),  Giuseppe Terragni nos deja una sutil disonancia, un deliberado gazapo que apenas es perceptible en una primera vista.


Dejo al sagaz lector para que lo descubra. Y lo que es más intrigante ¿porque lo hizo?.

domingo, 1 de junio de 2014

LAS VIVIENDAS DE KAHN




Tras la primera generación de arquitectos del Movimiento Moderno, con  Le Corbusier, Mies Van de Rohe y Walter Gropius a la cabeza, y la figura sobresaliente de Alvar Aalto en la segunda, Louis Kahn  es, sin duda alguna, uno de los maestros de la tercera.

La personalidad de Louis Kahn es compleja y enigmática. Casado y con una hija, mantuvo al mismo tiempo relaciones sentimentales con otras dos mujeres de las cuales, a su vez, tuvo un hijo y otra hija sin que nadie supiera de la existencia de unos y otros. En su infancia, con una niñez humilde y desgraciada, y en sus años de juventud con la perspectiva constante de perder la vista. no lo tuvo fácil.  Murió de un ataque al corazón en los lavabos de la estación de Penn de Nueva York,  en 1974, cuando volvía de uno de sus solitarios y lejanos viajes tras revisar la construcción del Centro Gubernamental de Dacca. Permaneció tres días en el depósito de cadáveres sin que nadie pudiera identificarlo.

Dada su estirpe judía, siempre se lamentó de no conseguir construir una sinagoga en Jerusalén.

Una de su frases favoritas era  "La carencia y la necesidad producen poco; las grandes cosas llegan gracias a las aspiraciones y las promesas". La otra era "No habrá otro edificio".

lunes, 19 de mayo de 2014

EL PERFIL CALLADO DE LA CIUDAD. MARCELO FUENTES.


Las ciudades actuales son grandes y ruidosas. Invaden nuestros sentidos con sus voces y aullidos. Sus turbulencias nos impiden ver realmente como son. A primera vista se parecen a.un inmenso caleidoscopio de esquinas, de neones y de personas de los cuales apenas si atisbamos su esencia.

Pero existe otra ciudad más profunda, más intima, más silenciosa, que subliminalmente entra en nuestra mente sin que apenas nos demos cuenta. Esta es la ciudad que plasma en sus telas Marcelo Fuentes.

jueves, 1 de mayo de 2014

ARQUITECTURA Y UTOPIA. BERTHOLD LUBETKIN.


Que la utopía deba ser condición, también, de un arquitecto está fuera de toda duda. En cada época, los visionarios de la arquitectura, los tildados de vanguardistas, los adelantados, e incluso los psicóticos en su imaginería son los que han realmente aportado los mimbres con que entrelazar las quimeras y los sueños que han hecho avanzar a la arquitectura a lo largo de la historia.

lunes, 7 de abril de 2014

ELOGIO DEL ARMARIO, DEL PASILLO Y DEL RECIBIDOR.



En mi paso por la Escuela de Arquitectura de Valencia la única asignatura, de la rama de Proyectos, que no aprobé a la primera fue la denominada como Proyectos II. Saqué un 4,75. 
Y aunque el proyecto parecía de posible interés, según me dijo el catedrático titular, me había puesto esa nota porque había fallado estrepitosamente en el tema de los armarios.
 O sea, que a las viviendas que había proyectado les faltaban armarios.  
Ni que decir tiene mi incredulidad por esos centimillos que me faltaban para el aprobado, así que, para conseguirlos, en Septiembre, tuve que apretar alguna que otra habitación y vigorizar la presencia de los dichosos armarios. 
Eso y como castigo el resolver, también para Septiembre, un imaginario colegio de enseñanza media en una imaginaria parcela de la que solo se conocían sus dimensiones y que, como estaba en un desconocido limbo, carecía de cualquier inserción en trama urbana alguna y/o de la mínima imaginaria orientación.
Ese proyecto escolar fue un ejercicio de prestidigitación. Los de mi curso en aquel entonces recordarán aquello del "colegio" y sabrán de lo que hablo. Este era en nivel por aquellos tiempos.
Vease, al respecto en este blog, el articulo  Historias de la Escuela de Arquitectura de Valencia (3). Los Proyectos.


Pero desde aquellos días lo que no se me olvida es el poner armarios en las viviendas. Cuanto más armarios mejor. Armarios por aquí y por allá. En la entrada, en las las habitaciones, en el pasillo y bajo la cama si es preciso. Soy el rey de los armarios. Yo incluso, a veces, voy a la obra disfrazado de armario.
La presencia de un mayor o menor numero de armariadas puede ser, en muchas ocasiones, la balanza que determinara finalmente la compra, o no, de una esplendida vivienda o de un modesto apartamento. Y desde luego, en nuestra cultura local, una exigencia indiscutible. Afortunadamente, la tendencia actual minimalista de esconder a la vista todo aparato domestico y demás enseres, convirtiendo toda el hogar en un gran armariada, casa muy bien con las atávica demanda de armarios que ya preconizaban nuestras abuelas.   
Y es que no hay nada como la cara de felicidad del potencial comprador de una vivienda cuando descubre que está llena de armarios.

viernes, 28 de marzo de 2014

ARQUITECTURAS AL MARGEN. EL CUBISMO CHECO.




La arquitectura cubista es una de la arquitecturas marginadas por el Movimiento Moderno. Desde su aparición, en los primeros años del siglo XX, su orilleo tal vez se deba a que probablemente no sea una arquitectura en el sentido completo de la palabra. Tras los años de olvido, su repentino despertar actual y el interés que ahora suscita merece, al menos, una mínima reflexión sobre su contenido.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

HACIENDO SITIO A NUEVOS OKUPAS DE LA ARQUITECTURA. LAS OCHO LECCIONES DE QUARONI


Cuando, a finales de los setenta, Ludovico Quaroni publicó el libro "Proyectar un Edificio. Ocho Lecciones de Arquitectura ", una bocanada de cordura se propagó entre las revueltas aguas de las teorías y los aprendizajes necesarios para proyectar una obra de Arquitectura.

Este escrito fue como un bálsamo para la resaca de la embriaguez que, con tantos mensajes cruzados e incluso contradictorios, se nos había asaeteado en los últimos tiempos. Su halo de sensatez y de rigor nos devolvía a territorios conocidos y enfocaba, pristinamente, la mirada sobre como debía uno iniciarse y deambular en  este arte.

viernes, 25 de octubre de 2013

SILLAS, MESAS, Y OTROS CACHIVACHES DE ARQUITECTOS.





" Decía Mies van der Rohe que era más difícil diseñar una silla que un rascacielos. No puedo dar fe de ello porque no he hecho un rascacielos: pero puedo asegurar que diseñar una silla es una penosa labor."  
                                                                                                                  Alejandro de la Sota  
                                                                                                               
En nuestra Escuela de Arquitectura se incidía en que el secreto de la obra redonda y perfecta residía en cuidar y resolver bien todos sus detalles. Y aunque el matiz, ciertamente, parecía de Perogrullo el mensaje calaba al instante y nos empujaba a estos menesteres. Por ello, con celo y mimo, estudiábamos, analizábamos y hasta diseccionábamos las uniones y las juntas de los materiales, el giro del pasamanos en la mesetas de las escaleras, la inclinación del alambor en las terrazas catalanas (¡que antiguos que eramos!)  y toda solución constructiva que se presentara por muy mínima y banal que pareciera. Todo detalle tenia su corazoncito y como tal había que tratarlo.

Por último, y ya puestos en faena, era cuestión comúnmente aceptada que la felicidad total se alcanzaba si se podía completar todo el proceso y diseñar, al tiempo, el propio mobiliario y los demás accesorios del edificio.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

MAGGIE´S. LA ARQUITECTURA DE LA VIDA.




A Maggie Keswick  le disgnosticaron un cancer de mama en Junio de 1993.

La metástasis se extendió posteriormente a su hígado y a sus huesos. Con un pronostico de vida de tres meses, sobrevivió otros dieciocho y murió, en Julio de 1995 cuando tenia cuarenta y nueve años. Su póstumo relato "A View from the Front Line " es un conmovedor compendio de las sensaciones, quimeras, miedos, y esperanzas que experimentó en aquellos años.

Maggie fue la esposa de Charles Jencks, arquitecto e historiador de referencia de la arquitectura posmoderna y, colaborando en sus proyectos, alcanzó un personal y particular reconocimiento en temas de ordenación del paisaje.

La actividad profesional de Jenks, la voluntad de resistencia de Maggie contra la enfermedad, y el común y acusado espíritu de solidaridad con los enfermos en similares circunstancias, hizo que aún en lo trágico de su particular situación, ambos sintieran la necesidad de explorar y profundizar en como ayudar a mejorar los protocolos y las terapias de curación del cáncer, y en el papel que la arquitectura podía desempeñar en esta lucha. Este fue el germen de los Maggies Cancer Caring Center conocidos familiarmente como los Maggie´s.

viernes, 19 de julio de 2013

¿ES EL CERTIFICADO ENERGETICO EL TIMO DE LA ESTAMPITA?



En su inefable película "Los que tocan el piano" Tony Leblanc era un maestro interpretando el timo de  "la estampita".

En esta modalidad de estafa la victima era generalmente un paisano de provincias, recién descendido del tren en la gran ciudad, que era abordado por un personaje con supuestas y escasas facultades mentales, el tonto, y que le mostraba un sobre con gran cantidad de billetes de dinero (de los de mil pesetas) a los que no daba ninguna importancia y que decía que eran "estampitas" del niño Jesús.

Entonces entraba en escena el segundo timador, el listo, que convencía a la víctima para engañar al tonto ofreciéndole una pequeña cantidad de dinero a cambio de las estampitas. Azuzado por la codicia, el ingenuo paisano le compraba las "estampitas" pero cuando, tras "engañar al tonto" abría el sobre,  posteriormente, en lugar de los billetes solo encontraba recortes de papel. Naturalmente, tras el cambiazo, el tonto y el listo ya habían desaparecido llevándose su dinero.

Con todo lo dicho, si Tony Leblanc interpretara nuevos timos en actuales versiones cinematográficas, seguro que podría incluir el del Certificado Energético. Y no hay que tener mucha imaginación para saber quien sería cada cual en esta farsa oficializada. El  timado sería, una vez más, el ciudadano de turno, el listo nuestra querida Administración y el tonto (y nunca mejor dicho) los "certificadores energéticos". 

Y todo, naturalmente al olor del metal dorado, y de paso, tenernos entretenidos.


                                                    

Nuestros filibusteros propios (políticos y otros chupopteros que tienen que justificar sus injustificables sueldos) siempre han sabido manejar las palabras, y cual trileros, marearnos.

Las últimas palabras mágicas, y en boga, son la sostenibilidad ambiental, la ecología del habitat, el agujero de la capa de ozono, la autosuficiencia y otras tantas parecidas que, en nuestra pacata sociedad, aún triunfan.

Arropados por las directivas europeas (en Bruselas también tiene que justificar el sueldo), y con los tiempos que corren de autocontención y ahorro,  han visto el nuevo filón y,  por el bien nuestro y el de la humanidad mundial, ahora toca lo de la Certificación Energética de las Edificaciones.

Se nos dice que la dichosa Certificación Energética es para de evaluar (es decir decir controlar) y registrar la cualidad energética que poseen nuestros inmuebles. Incluso se han inventado un registro para ello y una cursi clasificación con letras de colores. Y hasta nos proponen posibles alternativas técnicas y constructivas (todavía no obligatorias) para su mejora y así salvar a humanidad de los mayores males. Todo muy loable y sensato. Lo de Kioto son minucias frente a esta peculiar operación.

Y resulta que uno, en principio, se lo cree. Y hasta puede que la intención sea útil y necesaria. Pero como dice el refrán " del dicho al hecho hay un gran trecho", y como siempre suele pasar en estos casos, el niño ha nacido mediante cesárea y descaradamente espabilado.

La mecánica del proceso  de certificación energética sigue los cánones del timo de la estampita pero con matices más maquiavélicos. Lo bueno está en que, en esta  nueva modalidad, el listo también engaña al tonto. Para ello, primero, se busca el "proto-tonto" que avale todo el protocolo mediante la pátina de sus conocimientos y/o titulación. Como el maná pecunario promete ser suculento, y para no cabrear a tantos posibles tontos (aquí quieren serlo casi todos por lo que pueda caer), se abre el abanico y el tonto puede ser, desde un  API listillo, un aburrido perito agrónomo, un ingeniero de telecomunicaciones en paro, otro de caminos, un ávido economista, un administrador de fincas, naturalmente un arquitecto (los hay a cientos por castigo), e  incluso si hace falta,  hasta el más insigne Master por la London Bussines School. Dicen que es por lo de la liberalización y la libre competencia, pero me parece más por la socialización de tanta carroñeria. Así que lo de menos es lo que sepa cada uno, o si es de la talla S o XXL. Se les asegura que habrá café, copa y puro para todos.

viernes, 5 de julio de 2013

ARQUITECTURA MILITAR EN ESPAÑA Y LAS MEMORIAS DEL SARGENTO ARQUITECTILLO.




1.- ARQUITECTURA MILITAR EN ESPAÑA.

Es conocida la respuesta del Primer Ministro francés, Georges Clemenceau, a la pregunta de un periodista respecto de ciertos aspectos absurdos de la justicia militar. El político contestó : “La justicia militar es a la justicia, lo que la música militar es a la música”.

O sea, nada.

Modestamente, me permito extrapolar el concepto y decir algo similar al respecto de nuestra arquitectura militar nacional. Quien más y quien menos, ahora tal vez menos por la objeción de conciencia y esas cosas, que haya tenido contacto y vivencias con esta arquitectura secundará, muy posiblemente, mi opinión.

domingo, 23 de junio de 2013

MATYLA GHYCA. LA PROPORCION Y LOS RITMOS.






Estudiar los cánones de la proporción y de los ritmos arquitectónicos,- tendiendo los puentes que conducen desde las antiquísimas construcciones egipcias y griegas hasta el mismo Le Corbusier, transitando por el prerrománico, el gótico, el naturalismo nórdico o el protorracionalismo -, puede parecer un laborioso y arriesgado ejercicio con doble salto mortal incluido. Y qué para montar este puzle se recurra, entre otros, a un sabio de Lemos, a Platon, a Pacioli o a Fibonacci y, además, que el gurú y guía de este recorrido sea un erudito y excéntrico diplomático rumano, hace que todo resulte aún más sorprendente.

Pues todo ello sucede cuando se lee a Matyla Ghyka.

Matyla Ghika

Si uno se sumerge en sus dos libros fundamentales, "El Numero de Oro" y "Estética de la Proporciones en la Naturaleza y las Artes", a la caza de referencias sobre las geometrías y las proporciones históricas de la arquitectura, pronto queda atrapado en un intrincado mundo de escuelas iniciáticas, doctrinas panteístas, teoremas, progresiones numéricas, pentágonos e icosaedros y en gremios y logias secretas que, desde tiempos remotos, se han ido sucediendo en la búsqueda de la Razón y de las Proporciones realmente supremas y universales.

jueves, 16 de mayo de 2013

FITTING ARQUITECURAS

Las palabras, a veces, no bastan para decir. En la arquitectura, desde luego, no son las que hablan. Encajarla con el hombre, y viceversa, se torna difícil de vez en cuando. Pero no importa demasiado, porque el sentimiento último suele, casi siempre, ser el mismo.
                                                        
   
                           



lunes, 22 de abril de 2013

ARQUITECTAS Y ARQUITECTOS


                                                     



Una amiga y colega me propina un rapapolvo cuando, ante terceros y en un descuido, la presento como "arquitecto".

Tiene toda la razón. La Real Academia de la Lengua bien indica que la acepción "arquitecta" existe. Y, además, es una palabra muy bonita. Así que, desde entonces, mido más mi vocablo en estas situaciones y desde luego cuando se trata de la mentada, no sea que pase de las palabras a los hechos y me arree con el bolso, o peor aún, me clave el compás.

Bromas aparte, esta liviana anécdota me ha llevado a rumiar un poco sobre las arquitectas.

En mis primeros años en la Escuela de Arquitectura, allá por el setenta y cinco, la presencia femenina en nuestras aulas era casi inexistente.  En el  primer curso, de más de cien individuos, solo "teníamos" dos chicas. Y la cosa era tan singular que aun recuerdo bien sus nombres : Margarita e Isabel. Aquella excepción duró muy poco tiempo pero, mientras tanto, ambas eran como dos ínsulas perdidas en aquel océano de masculinidad y de tanto moscón.

miércoles, 6 de marzo de 2013

PAUL RUDOLPH Y LA ESCUELA DE SARASOTA




"Nunca pueden resolverse todos los problemas.... Por cierto, es una característica del siglo XX, que los arquitectos sean altamente selectivos en determinar que problemas quieren resolver. Mies, por ejemplo, hace edificios magníficos solo porque ignora muchos aspectos de los mismos. Si resolviera más problemas, sus edificios serían menos potentes." 
                                                                                                                        Paul Rudolph

Paul Rudolph (Elkton, Kentuky 1918 - Nueva York 1997), siempre ha sido  un arquitecto controvertido. Aupado en su día, después relegado, y últimamente en creciente reconocimiento, su obra no deja indiferente a nadie. Su edificio  para la Yale´s Art and Architecture School, de la que fue decano, sigue siendo objeto de polémicas controversias y de alguna que otra leyenda urbana. En su día corrió el malévolo rumor de que el incendio que lo devastó, en 1968, fue producido por algún estudiante harto de su insufrible "funcionalidad".


Yale´s Art and Architecture Scholl. 1963.Paul Rudolph. © AIA


lunes, 11 de febrero de 2013

LA CALLE DE QUART Y LA GRAN VIA. UNA HISTORIA IMPOSIBLE



Mi colega, el ilustrado, se pone hoy en plan fino y me indica que las calles son como venas que discurren por la ciudad (quiere decir arterias, pero se confunde). Me señala también que calles y plazas son el negativo del volumen de los edificios que la conforman y que sus límites son, lógicamente, la fachadas.

 Vale, le digo, eso ya lo sabemos.

Impávido, continua disertando sobre las cualidades de las fachadas. Me explica como los maestros del Movimiento Moderno señalaron la existencia de una más, la quinta, la de cubierta, dándole tanta importancia como a las restantes. Cuando le pregunto, maliciosamente, el porque de tanta alharaca, pues esa quinta fachada no se ve desde la calle, me dice que su importancia radica en que es la que ve Dios desde arriba. (Aquí le pillo, y se mosquea, porque admite que la frase no es suya).

Como revancha me epata comentando que, en algunos foros, se habla y se estudia seriamente acerca de  otra fachada más desconocida y consistente en la vista desde el interior del edificio, es decir, la perteneciente al envés del cerramiento. En su opinión es todavía una asignatura pendiente entre tanto neófito.

Así que, apunto en mi libretita el repasar todo esto del valor ambivalente de las fachadas y de los espacios que conforman las calles y plazas: También, que no hay que quedarse con los cuatro alzados de siempre.

De esta conversación, sacando un poco de pecho y por mi cuenta, empiezo a buscarle corolarios al tema. Uno que encuentro, simple y conocido, es el valor didáctico que los cerramientos poseen. Didáctico, no solo por la posible clasificación que permiten del edificio sino por el aprendizaje continuo que la presencia de sus ritmos, sus escalas, sus texturas y otras cualidades también ofrecen, de tal forma que nos hacen amar o aborrecer a un edificio, sentirnos confortables al pasar por su lado, o no cogerle nunca el paso.

Me sigo animando y rumio la variante de la calle como salón-escaparate. Esta me parece muy fácil y ya estudiada, así que me abstengo de comentársela.

Mi ilustrado colega me dice, finalmente y en tono un poco cursi, que cuando todas estas cualidades, espacio, pedagogía, exposición (y alguna más que según él ya aprenderé) confluyen en un ámbito público uno puede llegar a sentirse, al transitarlo, como los propios ángeles. Y todo lo contrario si el lugar es más bien torpe y descuidado. Esta afirmación la veo muy natural y creo que tiene bastante razón.
 
Como deberes a realizar, y útil ejercicio ante mi ignorancia manifiesta, mi colega me impone citarle ejemplos locales de "buenos" y "malos" espacios públicos. Así que empiezo a rememorar algunos de estos trocitos de cielo, o de desdicha, de nuestra querida ciudad.

Y me parece que las calles y plazas guais y estupendas en Valencia son fácilmente reconocibles por su reiterada popularidad y aceptados valores. El protomodelo de calle de nuestra ciudad es la calle de la Paz. Es una vía equilibrada, sosegada, elegante y sin estridencias formales. El pasear por ella es una buena terapia (aún con el excesivo tráfico en algunas horas). Con la progresiva recuperación de sus edificios su armonía ha sido constante y creciente. Su espacio es continuo y uniforme. El caminar por esta calle, hacia la plaza de la Reina con la perspectiva de la torre de Santa Catalina al fondo es, como diría mi ilustrado colega, un agradable e inteligente recorrido.

Calle de La Paz .Valencia.©Flirk

Otro trocito de gloria de nuestra ciudad de Valencia es la Plaza Redonda. Aun con sus reducidas dimensiones es un espacio pleno y sin fisuras, y su forma circular una de la más perfectas y bellas posibles. Uno recuerda inmediatamente otros espacios similares, de mayor escala, como el existente en el Palacio de Carlos V en Granada, y siente que esta recoleta plazoleta no le desmerece en nada.  

La Plaza Redonda. Valencia© Wiki



Archivo: Patio Paleis Karel V.jpg
Palacio de Carlos V. Granada.© Wiki


Finalmente busco algún ejemplo contrario en nuestra urbe. Esos trozos de ciudad que nacen rotos, o que con el paso del tiempo, se rasgan. Lugares insulsos que enervan su entorno y a sus transeúntes. Y rememorándolos observo que realmente hay muchos de ellos y que lista es larga. : la desmantelada Plaza de La Reina, la aborrecible c/ de Colón, la inexistente Plaza de España, etc.etc.....

Otro de estos espacios melifluos, que transito a menudo, es el encuentro entre la calle de Quart y la Gran Vía de Fernando el Católico. Y como lo tengo tan visto y aborrecido me explayo un poco en él.

                                                                    ----------

La calle de Quart, como bien sabemos, es una calle de referencia en Valencia. Comienza en las torres del mismo nombre y se asienta sobre la huella del antiguo camino que, desde la ciudad, se dirige hacia el Oeste. La puerta de Quart era una de las principales, junto a la de Serranos de salida al norte, la de San Vicente hacia el Sur y la Puerta del Mar hacia el este. El tráfico proveniente de Castilla accedía a la ciudad por esta puerta.


Las Torres desde la c/ de Quart.©Pablo J. Lopez Hernandez 

Cuando en 1838 se derribaron las murallas cristianas que ceñían la ciudad, esta comenzó a expandirse desigualmente por sus aledaños mediante ensanches, acertados unos, dudosos otros, pero siempre realizados a golpes de voluntad y, generalmente, con escasos medios económicos. El primer ensanche en la zona de las Torres de Quart se fue consolidando inicialmente con la calle Turia como eje y, a mediados del siglo pasado, con la naciente Gran Via de Fernando el Católico, nuevo cinturón de ronda. Fue entonces cuando esta Gran Vía y la calle de Quart se encontraron.


La Gran Via (izquierda) y la c/ de Quart (derecha) . Convento de Minimos de
 San Sebastian (abajo) . ,Jardin Botanico y c//Beato Gaspar Bono (arriba derecha)© Google earth

En el encuentro entre estos viales se ha ido conformando, con el transcurrir de los años y las nuevas construcciones, un ensanchamiento, una expansión, en el tramo de llegada desde la calle. Sus causas son tan prosaicas como que el cruce entre ambas no se produce perpendicularmente, que el edificio situado en su lado norte no se ciñe a la traza de la calle de Quart y por el repentino retranqueo edilicio creado en su frente sur, junto al Convento de Mínimos. (Seguramente para dejar expedita la salida de las dependencias traseras de este). 

Realmente es un espacio raro.

Aún así, este ensanche trapezoidal ofrecía la oportunidad de convertirse en un espacio de transición, amable y equilibrado en la entrega de la estrecha calle a la amplia Gran Vía. A modo de antesala. La cosa prometía por la existencia en su perímetro del Jardín Botánico y del Convento de Mínimos de San Sebastián.

Finalmente no ha sido así. Las desafortunadas ordenanzas, la confusa resolución de sus frentes y otros infortunios han propiciado que, tras más de cuarenta años de espera, la oportunidad halla resultado fallida.

Lo primero que se advierte, al ir entrando en la calle Quart, desde la Gran Vía, es un desequilibrio de volúmenes.

La calle de Quart desde la Gran Via © Pablo J. Lopez Hernandez


jueves, 10 de enero de 2013

HISTORIAS DE LA ESCUELA DE ARQUITECTURA DE VALENCIA (1). LOS SEMESTRES Y OTRAS LOGISTICAS

Cuando aterricé en el Poli  (así llamábamos familiarmente a la Universidad Politécnica de Valencia) a  mediados de los años setenta, me dijeron que la carrera de Arquitectura,, al igual que el resto de las que allí se impartían (ingenierías y otras bagatelas técnicas), formaba parte de un ambicioso plan piloto docente. O algo así.

 Como neófito, y ansioso de futuras glorias en lo profesional, no le dí mayor importancia.

 

Solo cuando comenzó el curso comprendí que aquello realmente si tenia algo de especial y que los alumnos no solo éramos los conejillos de indias del experimento en cuestión sino, también, pura carne de cañón de aquel infame plan preconcebido, claramente, para el aniquilamiento mental e incubación de la más genuina paranoia en todo aquel que pasara por allí.

El nombre del insigne Rector que en aquellos años conducía y tragaba con este disparate no merece la pena ni el reseñarse. Aunque si lo recuerdo perfectamente así como sus serviles tragaderas con el poder establecido. 

Porque lo kafkiano del plan de estudios de la Universidad Politécnica de Valencia era que se basaba, junto a  una fatua programación con pretenciosas reminiscencias de algún conocido campus internacional y otras infantiles normas, en un esperpéntico sistema de evaluación.

La denominación oficial de aquel maldito programa piloto ni la recuerdo. Vulgarmente se le conocía con el descriptivo de "por semestres" pues, como el sagaz lector ya habrá deducido, este era el desarrollo secuencial de los estudios en las carreras impartidas.

Se podía pensar ingenuamente que eso de los "semestres" era, una vez más, solo ganas de complicar las cosas cambiando unos nombres por otros para que al final resultara siempre lo mismo, costumbre esta muy querida por nuestras imaginativas autoridades. 

Como prueba del débil rigor de la propuesta, la primera y tonta paradoja consistía en que no eran realmente semestres, sino cuatrimestres y tres cuartos, "quintumestres" y medio, o lo que saliera, todo ello según las auroras boreales, los calendarios festivos, los equinoccios solares o desconocidas circunstancias aplicables según el año escolar en cuestión.

Cada semestre tenia entre cinco y seis asignaturas y, a veces, alguna más. Para obtener el titulo se debía transitar por diez semestres, teóricamente a razón de dos por año, lo que suponía un total de cinco años de docencia (y uno más para el Proyecto Final de Curso en Arquitectura).

El primer semestre era común para todos los matriculados independientemente de cual fuera su carrera a estudiar. Nos juntaban pues, en unas aulas calurosas y sin ventanas, con los grises señoritos de caminos y con los aspirantes a telecomunicaciones o ingenierías de otros rangos. O sea, pasar un primer semestre con los ingenieretes y luego proseguir, ya en la propia Escuela de Arquitectura,  por las sendas del arte. O eso creíamos.

Pero la singularidad del macabro sistema residía en el régimen establecido para pasar de un semestre a otro y que consistía, en que para ello, se debían aprobar todas las asignaturas a la vez. De no ser así se repetía todo el semestre en cuestión y, tanto las asignaturas aprobadas como las suspendidas, se volvían a cursar ( y a examinar).

Entonces comprobabas que aquella programación era como ir subido en una montaña rusa o como el pretender domar las insumisas teclas de un piano. Podía suceder, y sucedía, que en un semestre aprobaras tres o cuatro asignaturas y suspendieras una y al repetirlo todo otra vez, podía suceder y sucedía, el suspender entonces alguna de las asignaturas que ya aprobaste y aprobar la suspendida  por lo que aquel maldito sudoku no se dejaba completar fácilmente y debías volver de nuevo a la línea de salida y repetir el semestre con todas las asignaturas.


Este sistema era fuente de sólidos desequilibrios mentales en el personal y de una avanzada y creciente desesperación colectiva.

En este cruel desquiciamiento el juego preferido consistía en calcular cuantos semestres necesitaría uno para acabar la carrera. Visto lo visto, una posibilidad muy admitida por la mayoría era la de repetir cada semestre una sola vez con lo que calculabas necesarios diez años. Esto ya se consideraba como un éxito. Si se te complicaba la cosa, como el no aprobar el semestre completo a la segunda o a la tercera, las combinaciones de los años necesarios para finalizar la carrera daban cifras de infarto.

Pero como la previsora máquina infernal académica implantada solo permitía repetir cinco veces un semestre (cuatro, más uno de gracia, y a la quinta el obstinado repetidor iba directamente a la calle) siempre nos quedaba la esperanza de que más de cincuenta años no se emplearían en titularte (más uno de PFC en Arquitectura).

domingo, 9 de diciembre de 2012

ARQUITECTOS EN LA OTRA ORILLA (1). LA PROPAGANDA RACIONALISTA.




            

Como ahora bien sabemos, cuando la arquitectura racionalista inicio su andadura durante el primer tercio del siglo XX en Europa, convivió y libró su particular batalla cultural con las otras corrientes entonces existentes en el panorama arquitectónico y representadas por arquitectos que no participaron de los planteamientos de este  movimiento.

También ahora conocemos que el sistema de promoción y publicidad que acompañó a la arquitectura racionalista fue muy potente en sus años de inicio, tanto por intereses políticos y económicos, como de pura oportunidad coyuntural internacional.

Fruto de esta pertinaz propaganda, los arquitectos que no participaron de aquel racionalismo fueron repetidamente silenciados, proscritos o repudiados por la historiografía y la crítica arquitectónica de su época y la de los años inmediatos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Crítica descaradamente adscrita al mismo Movimiento Moderno y al dictado de la ideología cultural y política de los vencedores de la gran contienda.

domingo, 30 de septiembre de 2012

BRUNELLESCHI EXPRESS



Esta tarde he desempolvado algo de Brunelleschi. La historia es conocida, pero tan valiosa y singular que ahí va la cosa. Es como una tacita de Brunelleschi expres.

Resulta que desde los primeros años del cuatrocientos y  hasta sus postrimerias siempre difusas, en el Renacimiento, como en botica, había un poco de todo. Tramposillos como Serlio, copiónes como Ammannati, finólis como Palladio, e incluso algún que otro excelso iconoclasta como Bramante,

Según mi ilustrado colega los grandes maestros fueron solo tres : Brunelleschi, Bramante, y Miguel Angel. Así que me propongo garabatear algo sobre ellos. Hoy le toca al primero.


Santo Spirito. Brunelleschi © Aguilar SA

La figura de Brunelleschi es atractiva y sobradamente conocida. En cualquier manual se nos dice donde nació y con quien y donde se formó. También, y esto es lo importante, que fue el quien retomó el verdadero espíritu de la arquitectura romana estudiándola a pie de obra y codificándola in situ.

Brunelleschi fué un adelantado del humanismo y mentor del clasicismo renacentista en estado puro. Sus obras son de la máxima elegancia. Como alguien dijo, "hablaba el latín de la arquitectura".  Santa Maria degli Angeli o el Santo Spirito son tranquilas, ritmadas y plenas.

Pero incluso sin estas obras, Brunelleschi hubiera pasado igualmente a la gloria y a la historia por el solo hecho de ser quien, revolucionando el método constructivo existente, encontró la solución a un problema que parecía irresoluble con los conocimientos de la época : la cubrición de la cúpula de la Catedral de Florencia..

Catedral Santa Maria del Fiore. Arnolfo/Talenti © Paatz

La cosa venia de lejos. Desde el 1300 los florentinos eran la primera potencia económica y social de la Toscana, y como todos los magnates al uso, decidieron reedificar su antigua catedral. El arquitecto Arnolfo compuso las primeras trazas que luego continuo y concluyó Talenti. Una condición indispensable del nuevo edificio era el superar en grandiosidad a las vecinas de Pisa y Siena.

La planta de la nueva catedral consistía en una larga nave con un crucero octogonal, un coro absidal y causídicas que abrían tres lados del octógono. La fuente de inspiración para la cubrición del crucero era, sin duda, la cúpula de 27 metros de diámetro del Baptisterio cercano, antiguo templo romano dedicado  Marte y posteriormente a San Juan  Bautista, patrón de Florencia.


Baptisterio San Juan Bautista © Aguilar SA

Pero como los florentinos querían que la suya fuera la top-catedral, espolearon a los arquitectos en demasía y a éstos se les fue un poco de las manos la dimensiones de la misma, y en particular, las del octógono del crucero que resultó finalmente de 41 metros de vano. El acabose. La cubrición del mentado octógono se convirtió, entonces, en un problema. Arnolfo y Talenti murieron no dejando indicación alguna de como pretendían, si es que lo sabían, resolver aquello. Para cualquier maestro constructor de la época la empresa resultaba inabordable.

El octógono era tan grande que hasta resultaba imposible el encontrar maderas suficientemente largas y resistentes para hacer la cimbra. Y por si fuera poco, allá por el 1400, se levantó un cimborrio sobre el octógono, lo que supuso una altura total de 54 metros desde el suelo hasta el borde superior de este. Parece que fue una forma de entretenerse, a la espera de que a alguien se le ocurriera alguna idea. Los arrogantes florentinos pasaron del día a la noche, convirtiéndose en motivo de las  burlas y escarnios de las ciudades vecinas.

Finalmente, la megalómana obra quedó abandonada tras casi ciento cincuenta años desde su inicio. Hasta que en 1471 aparece Brunelleschi.

viernes, 24 de agosto de 2012

BANCOS MALOS Y ARQUITECTURAS BUENAS



Cuando yo era pequeño mi madre, al regañarme, además de darme una palmada cariñosa en el culo me decía : ¡ eres muy malo, malo, malo.....!

Después de tantos años leo en la prensa, y desconcertado, que ahora también hay bancos "malos". Pero no veo quien les da la palmada en el culo. Presiento que, de rebote, nos la dan también en el nuestro.

Los bancos "malos" como ya sabemos, a pesar de tanta maniquea propaganda, son un puro eufemismo tanto en su denominación como en su función. Y un ejercicio alucinante y cínico con el que nuestros banqueros y políticos emplean descaradamente el léxico y prostituyen los términos para marearnos : que si "activos tóxicos", que si "contaminados", que si el "default y el "cashflow", que si la "prima"... (y  próximamente, hasta la hermana).

Toda una retahíla de pedantes memeces para decir lo que no se quiere decir y todos sabemos : que esto se ha puesto muy mal y que la culpa es de ellos.

domingo, 22 de julio de 2012

CHAPUZILLAS EN EL RIO VERDE



Cuando el trabajo escasea, hay más tiempo para otras cosas. Por ejemplo para mirar. A mi me gusta mucho mirar. ¿Y a quien no?. Hoy, paseando, me he asomado a mirar  los pretiles y los viejos muros del cauce del rio Turia en su paso por nuestra querida Valencia.

Como actualmente ya no pasa el agua por el cauce y su antiguo lecho se ha convertido en un serpenteante parque, ahora se pueden observar bien los muros desde donde se tienen que mirar estas cosas, o sea, desde abajo. 

En la Escuela de Arquitectura me enteré que los muros de este cauce, ahora verde parque, eran una cosa muy bien hecha. Luego descubrí que la construcción y mantenimiento estaba en manos de la Fabrica Vella de Murs i Valls, y Nova, Rita del Riu cuyo origen se remonta al año 1251. Y, ciertamente, aquellos maestros constructores sabían lo que se llevaban entre manos.


Muro del Rio Verde.
© Pablo J.López Hernández