Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo
Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo (Santander 1912 - Madrid 2005) pertenece a la primera generación de jóvenes arquitectos que, en los años inmediatos posteriores a la guerra civil española (1936-1939) comienzan, de una forma autodidacta y en clave muy personal, a explorar y virar hacia posiciones de la modernidad.
Ciertamente, durante los años anteriores a la contienda nacional ya habían surgido en España movimientos y practicas en esta línea. Basta recordar la adscripción a ello de figuras tan relevantes como José Luis Sert Lopez, Luis Lacasa Navarro, Fernando García Mercadal, Manuel Sánchez Arcas, Martin Domínguez Esteban, Carlos Arniches Moltó y tantos otros.......
Pero aquel incipiente clima de modernidad quedó arrinconado en los años posteriores inmediatos a la guerra. Y tanto por las ausencias de los que debieron optar por el exilio, unos el exterior y otros el interior, como por la vana querencia del nuevo régimen político de implantar un estilo “nacional”, lo cierto fue que el ambiente cultural de la posguerra quedó reducido a un estéril páramo donde la arquitectura española transitó, mayoritariamente, entre registros historicistas o del más rancio casticismo y regionalismo. Y siempre sobrevolándole, como referencia oficial, las arquitecturas provenientes del neoclasicismo monumental imperante en los regímenes totalitarios europeos de aquellos momentos.
Como relata Cesar Ruiz-Echague Ortiz, titulado en 1952 : «En aquellos tiempos, la Escuela estaba totalmente cerrada al panorama arquitectónico universal. Les parecerá que exagero, pero pienso que no cometo inexactitud alguna si les digo que ningún profesor de la Escuela nos dijo nunca una palabra de la persona ni de la obra de ninguno de los arquitectos que han marcado los caminos de la Arquitectura en esos cincuenta años. Los nombres y las obras de Le Corbusier, de Asplund, de Frank Lloyd Wright, de Mies van der Rohe, de Alvar Aalto, los fuimos conociendo en las escasas revistas de arquitectura que llegaban a la Escuela y que consultábamos con complejo de niños traviesos.». (Conferencia dictada el 4 /12/1966 en la E.T.S.A.M.)
El panorama de la arquitectura española durante la década de los años cuarenta era ciertamente desalentador. Miguel Fisac, poco sospechoso dada su clara adscripción ideológica, también advertía en aquel momento : "La arquitectura española ha conseguido una unidad total o casi total de criterio......Pero también es cierto que por el camino que hoy marcha nuestra arquitectura no va a ninguna parte".
En este clima de general desorientación, un grupo de jóvenes arquitectos iniciaran una aventura solitaria de búsqueda de nuevos caminos, no reconociendo como maestros a muchos de sus profesores ni a la mayoría de arquitectos de su generación anterior.




