Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo
Francisco de Asís Cabrero Torres-Quevedo (Santander 1912 - Madrid 2005) pertenece a la primera generación de jóvenes arquitectos que, en los años inmediatos posteriores a la guerra civil española (1936-1939) comienzan, de una forma autodidacta y en clave muy personal, a explorar y virar hacia posiciones de la modernidad.
Ciertamente, durante los años anteriores a la contienda nacional ya habían surgido en España movimientos y practicas en esta línea. Basta recordar la adscripción a ello de figuras tan relevantes como José Luis Sert Lopez, Luis Lacasa Navarro, Fernando García Mercadal, Manuel Sánchez Arcas, Martin Domínguez Esteban, Carlos Arniches Moltó y tantos otros.......
Pero aquel incipiente clima de modernidad quedó arrinconado en los años posteriores inmediatos a la guerra. Y tanto por las ausencias de los que debieron optar por el exilio, unos el exterior y otros el interior, como por la vana querencia del nuevo régimen político de implantar un estilo “nacional”, lo cierto fue que el ambiente cultural de la posguerra quedó reducido a un estéril páramo donde la arquitectura española transitó, mayoritariamente, entre registros historicistas o del más rancio casticismo y regionalismo. Y siempre sobrevolándole, como referencia oficial, las arquitecturas provenientes del neoclasicismo monumental imperante en los regímenes totalitarios europeos de aquellos momentos.
Como relató Cesar Ruiz-Echague Ortiz, titulado en 1952 : «En aquellos tiempos, la Escuela estaba totalmente cerrada al panorama arquitectónico universal. Les parecerá que exagero, pero pienso que no cometo inexactitud alguna si les digo que ningún profesor de la Escuela nos dijo nunca una palabra de la persona ni de la obra de ninguno de los arquitectos que han marcado los caminos de la Arquitectura en esos cincuenta años. Los nombres y las obras de Le Corbusier, de Asplund, de Frank Lloyd Wright, de Mies van der Rohe, de Alvar Aalto, los fuimos conociendo en las escasas revistas de arquitectura que llegaban a la Escuela y que consultábamos con complejo de niños traviesos.». (Conferencia dictada el 4 /12/1966 en la E.T.S.A.M.)
El panorama de la arquitectura española, durante la década de los años cuarenta, era ciertamente desalentador. El mismo Miguel Fisac, nada sospechoso dada su adscripción ideológica, advertía en aquel momento : "La arquitectura española ha conseguido una unidad total o casi total de criterio......Pero también es cierto que por el camino que hoy marcha nuestra arquitectura no va a ninguna parte".
En este clima de desorientación, un grupo de jóvenes arquitectos iniciaran una aventura solitaria, de búsqueda de nuevos caminos, no reconociendo como maestros a muchos de sus profesores ni a la mayoría de arquitectos de su generación anterior.
Cabrero, al igual que muchos de sus compañeros, rechazará los lenguajes historicistas y casticistas. Personalmente solo reconocerá, en sus primeros años de profesión, las influencias de la arquitectura racionalista italiana y de la pintura surrealista de Chirico. Posteriormente remarcará el influjo que le produjo el polifacético artista Max Bill. Y siempre se referira, con cariño y devoción, al continuo magisterio recibido de su compañero y amigo José Antonio Coderch.
Cabrero saludará los vientos del racionalismo que le irán llegando, si bien los recibirá con reservas, selectivamente, y hasta con cierta critica. Pues para el siempre deberán estar presentes los valores, inexcusables en toda arquitectura e ignorados por las nuevas corrientes, tales como la tradición vernácula, la condición humanista (tan apreciada por Cabrero como un signo propio de la arquitectura española), o la recuperación de conceptos como la particularidad de la ubicación y la carga geográfica-histórica del lugar.
Con este espíritu critico, incluso en parte heterodoxo frente a las tesis más militantes de lo moderno aceptadas por muchos de sus propios compañeros, Cabrero también se adelantará a la actitud de revisión de los presupuestos del racionalismo internacional que pronto comenzarían a emerger.
Al final de su larga etapa profesional, Cabrero recorrerá prácticamente todos los continentes investigando la arquitectura y la cultura de las más diversas civilizaciones. Estos estudios, iniciados en sus primeros años de profesión, quedaran conformados en 1992 en sus “Cuatro libros de Arquitectura”, donde dejará patente lo que para el significaba el arte y la arquitectura, y en donde explicitará sus teorías y principios, ya intuidos en sus primeras obras y base permanente de su modo de proyectar.
Cabrero es un arquitecto con un profundo sentido de lo metafísico y tendente a la abstracción. En su búsqueda, artesanal e intuitiva, de una posición que aúne las tesis modernas y las clásicas evolucionará finalmente hacia lo que llamará “la “intención constructivista”. Con cierta sorna dirá que practicaba “ el estilo del material”
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| CONCURSO MAUSOLEO QAIDE AZAM . KARACHI. 1958. |
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| CONCURSO MONUMENTO A CALVO SOTELO. MADRID. 1955. |
CABRERO Y EL UTIL EN LA ARQUITECTURA
Como repetidamente expondrá, Cabrero entiende la arquitectura como ”Una de las artes plásticas, pero un arte que tiene una particularidad: su propósito de buscar eminentemente la belleza de un útil.”. Y el término “útil”, y aquí es donde radica su impronta personal, empleado en el sentido del vocablo francés “outil” como sinónimo de utensilio, de herramienta de trabajo.
Es decir, para Cabrero la arquitectura, como arte plástico visual, no debe buscar necesariamente la belleza a través de los recursos estilísticos o de las tendencias del momento, sino desde la profunda condición de su herramienta, el útil, y siendo esta, como también mantendrá, dictada específicamente por cada material. Y en su perfección como herramienta, en la obtención del más racional aparejo, del como se construyen sus entramados y ensambles, y en el sentido más amplio en su mejor técnica, será cuando alcanzará su fin.
Previamente, y tal como reflexiona en el primero de sus Cuatro Libros de Arquitectura, Cabrero asigna a la arquitectura, como arte visual, tres tipos de sensaciones en el hombre : las de la naturaleza reflexiva, las de naturaleza observable y las de naturaleza experimental.
- Las sensaciones de naturaleza reflexiva son las tienen que ver con el “pensar” que la arquitectura produce en el hombre y que le transmite el sentido de lo transcendente. Es la vertiente de lo significante de la arquitectura.
- Las sensaciones de naturaleza observable son las relacionadas con la forma y su plástica, con su corporeidad y con los sentimientos que esa transmite.
- Las sensaciones de naturaleza experimental son aquellas que tienen que ver con la naturaleza del material y su factura. Están relacionadas con el “cómo están hechas las cosas” y con su aparejo en el sentido más amplio
También concluye Cabrero que la naturaleza reflexiva provendrá en mayor grado cuando se empleen los materiales pétreos (el más claro ejemplo para Cabrero será el menhir adintelado tallado en piedra que transmite la idea de la permanencia), que la naturaleza observable derivara principalmente de los materiales como el barro, el ladrillo o el hormigón (así analizará las pirámides y las cúpulas bizantinas con criterios puramente visuales), y que la naturaleza experimental se manifestará mayoritariamente cuando se empleen el acero o la madera, donde se puede mostrar más claramente sus entramados, nudos y uniones (por ello admirará y estudiará el tradicional aparejo de los monumentos incas o los sistemas estructurales superpuestos de Pierre Koening).
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| LA ARQUITECTURA REFLEXIVA SEGUN CABRERO |
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| LA ARQUITECTURA OBSERVABLE SEGUN CABRERO |
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| LA ARQUITECTURA EXPERIMENTAL SEGUN CABRERO |
Estos tres valores, para Cabrero, coexisten siempre en toda arquitectura, en mayor o menor grado y en distinto orden jerárquico, según la particular idiosincrasia de cada material.
A partir de estos presupuestos, lo singular del pensamiento de Cabrero será su paulatina preferencia por una arquitectura en la que prevalezcan los valores de orden experimental, es decir de lo constructivo, para llegar finalmente a su tesis principal según la cual, solo del valor del útil, del como se construye, del mejor aparejo posible en cada material, resultaran franca y nítidamente los otros dos (significado y forma).
LO EXPERIMENTAL EN EL PENSAMIENTO ARQUITECTONICO DE CABRERO
Cabrero conformará, y confirmará, esta predilección por lo experimental como resultado de sus propios estudios e investigaciones y del conocimiento de los textos de los mas diversos filósofos, historiadores y científicos.
Así, a las tres categorías vitales, que Santo Tomas de Aquino establece en la estructura del ser humano”, la vida-vegetativa cuya meta es la búsqueda de la salud, la vida-sensible cuya meta es la búsqueda de la belleza, y la vida-intelectual cuya meta es la búsqueda de la verdad, Cabrero agregará una categoría mas : la vida móvil-aprehensible.
Esta nueva categoría, cuya meta será la utilidad y el dominio de la naturaleza por el hombre, la deduce Cabrero de su conocimiento de las teorías cíclicas de las civilizaciones, de Oswald Spengler y en particular de su ensayo “El Hombre y la Técnica”, en el que el filosofo alemán resalta y magnifica la singular capacidad del hombre para construir sus propias herramientas y utensilios.
Y aunque a Cabrero le interesa particularmente el concepto de la vida móvil-aprehensible en su vertiente del hombre como constructor de alojamientos y refugios, la teoría general de Spengler es en si tan interesante que vale la pena rememorarla. La gloso brevemente y al final de este articulo dejo un enlace al texto completo del libro.
Según Spengler, la Técnica es la táctica de vida, de supervivencia de los seres vivos.
El hombre, desde que es hombre tal como lo conocemos, para sobrevivir y dominar su mundo, en el que habita y se desplaza (vida móvil), ante su probable e inicial carencia de una superior especialización corporal, (en realidad desconocida, pues no sabemos como era el hombre antes de tal y como lo conocemos y está datado), especialización que si tenían, y tienen, el resto de los seres vivos (superior velocidad, máxima agudeza visual, capacidad de minar, extremado olfato, capacidad de mimetizarse, etc.), transformará, en un determinado momento de su existencia, este inicial obstáculo en su gran oportunidad gracias a un hecho único y singular : la aparición de su mano y, consustancialmente con ella, su capacidad de construir sus primitivas herramientas y utensilios.
Para Spengler, la aparición de la mano en el hombre, miembro multifuncional y de características prodigiosas, producirá en este una nueva estructura de pensamiento mediante su conjunción con otro de sus órganos especiales : el ojo. Desde ese instante el ojo y la mano serán un binomio formidable para su progreso y supervivencia : de un lado la facultad derivada de la percepción visual, propia del mundo de las rapaces, el ojo pensante lo llamara Spengler, como receptor de sensaciones y de comprobación de los éxitos o fracasos frente a lo conocido, lo pensado y experimentado, y del otro y retroalimentándose con esta capacidad del “pensar visualmente”, la capacidad de su mano para construir herramientas adaptadas a ella, y especificas para cada tarea (el útil para cazar, el útil para pescar, el útil para construir, etc.)
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| OJO Y MANO COMO BINOMIO DE LA VIDA MOVIL-APREHENSIBLE |
Desde ese momento mágico, la mano conformada al tiempo con la herramienta y la herramienta adaptada a la mano, como una extensión mas de su cuerpo, especializada para cada tarea, y perfeccionada por su mas efectiva comprobación, conformara un nuevo modo particular de pensamiento en el hombre, que para Spengler es único y relevante en la historia de los seres vivos y motor fundamental del progreso de la especie humana.
Bajo el prisma de la vida móvil-aprehensible Cabrero investigará, en las civilizaciones pasadas y en las actuales aun ancladas en el pasado, como esta estructura de pensamiento es trasladada por el ser humano a su necesidad del protegerse, del construir y erigir sus alojamientos y refugios y de dominar su entorno y habitarlo.
En el primero de sus Cuatro Libros Cabrero estudia y describe tres civilizaciones primitivas situadas en distintos escenarios : La tribu de los Kissi, pueblo agricultor de la selva guineana, el pueblo pescador Matautu situado en el litoral de la isla de Tikopía; y el pueblo pastor saharaui.
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| CABRERO, VIAJERO INCANSABLE EN LA BUSQUEDA DE LA ESENCIA DE LA ARQUITECTURA |
Cabrero describe como en estas sociedades el hombre, gracias a su pericia y su capacidad de adaptación al medio, construye sus alojamientos en función de las herramientas derivadas de aquellas con las que obtiene sus recursos mínimos de alimentación y como en cada caso, con las distintas materias y sus herramientas especificas, desarrollará una arquitectura diferente. Y al tiempo, cada comunidad adquirirá un desarrollo en la evolución de sus “utiles” que quedará como un poso intimo en su conciencia colectiva. En este. proceso de sedimentación experimental Cabrero establecerá tres fases. La primera mediante los útiles primarios de simple auxilio, la segunda mediante herramientas espontáneamente manufacturadas, y la tercera en donde a través de su "industria" fabricará el utillaje con más eficacia y cantidad, tras un conjunto de operaciones sistematizadas .
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| Aparejo de pesca Mipua. Los Cuatro Libros de la Arquitectura |
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| Aparejo Maipua, Los Cuatro Libros de la Arquitectura |
LAS ESTRUCTURAS VERNACULAS DE CABRERO
Estas estructuras, reticuladas, surgidas del conocimiento y del empleo racional por el hombre de las materias diversas y disponibles en cada momento y lugar, trabajadas, ensambladas con los útiles que ha pensado, creado y perfeccionado, serán para Cabrero la base de los estilos clásicos.
Cabrero admirará y valorará por tanto la importancia, para el determinante, de lo constructivo en la arquitectura y lo encuentra inherente a los mismos orígenes del hombre inventivo. Es mas, para Cabrero esta forma ancestral de hacer es la verdadera arquitectura y la que debe prevalecer.
En este sentido Cabrero compartirá la afirmación de Le Corbusier, cuando éste dice "que no existen civilizaciones antiguas sino herramientas antiguas”, y también la de Auguste Choysi : " La esencia de la arquitectura es la construcción , y todas las transformaciones estilísticas son la consecuencia lógica del desarrollo tecnológico ".
Cuando esta facultad primigenia, la del construir donde condición plástica y realidad material coinciden plenamente, transcienda en un escalón más del intelecto humano a la búsqueda de la belleza (meta de la vida sensible), será para Cabrero el comienzo de la aventura de la arquitectura como bella arte.
LA MATERIA Y EL MATERIAL EN LA OBRA DE CABRERO
Aun conociendo los principios anteriores, la arquitectura de Cabrero podría parecer heterogénea o cambiante por su particular tendencia a utilizar, en sucesivas etapas y según avanza su trayectoria profesional, solo determinados materiales. Así, es posible apreciar, en sus primeros años de profesión, su inclinación por el uso de las materias pétreas a la que seguirán otras donde lo dominante sea el uso del ladrillo, del hormigón y, finalmente, del acero. Pero para entender esta actitud, y la coherencia de su trayectoria, es preciso reparar también en las circunstancias estructurales y económicas que caracterizaron la “industria” y la practica de la construcción en la España que le toco vivir.
Durante los primeros años profesionales de Cabrero, años de posguerra y de aislamiento nacional, será un hecho patente y repetido el racionamiento y la escasez de los materiales básicos de construcción que la nueva arquitectura demanda. De hecho, la tecnología del hormigón armado solo estará disponible en España a mediados de los años cincuenta y los perfiles de acero laminado no serán fácilmente accesibles hasta bien entrada la década de los sesenta. Otros materiales como el aluminio, los vidrios “trasparentes y sin aguas”, o los primeros aislantes aun lo harán más tarde y serán de común escasos y significativamente caros. El acceso a estos usos y conocimientos se convertirá así en un tarea solitaria de cada cual, recibida desconexamente y que, en la mayoría de los casos, obligara al acomodo con los medios existentes e incluso al uso y recuperación de técnicas constructivas más tradicionales.
Ello hace que Cabrero, haciendo de la necesidad virtud, desarrolle su arquitectura acomodándose a la disponibilidad de los materiales del momento. Y al igual que los hombres primitivos usaron las materias que encontraban en la naturaleza a su disposición, Cabrero, hermanándose con ellos y seguramente con gran satisfacción, hará lo propio con las de su tiempo. Y en esta forma secuencial y obligada, casi del azar del momento, investigará y profundizará al máximo en cada una de sus posibilidades.
Así, mientras que durante los años cuarenta y cincuenta, apoyadándose sucesivamente en el uso de la piedra, el ladrillo y el hormigón ejercerá una arquitectura donde lo experimental quede todavía envuelto con una importante significación y formalidad, a partir de los años sesenta será con el acero laminado y su técnica donde, más libre de ataduras, puede centrarse en explorar y explotar su particularidad generando, al tiempo, la que se considera su mejor arquitectura.
Y, si bien, la carencia y el difícil acceso a estos determinados materiales también condicionará el trabajo de otros arquitectos coetáneos a Cabrero, lo hará en menor medida en aquellos cuya arquitectura basa sus formas en cuestiones más estilísticas. Pero en Cabrero, que practicara el “estilo del material y el “espíritu constructivo”, este hecho resultara sustancial en su arquitectura.
Con este condicionante Cabrero desarrolla su larga trayectoria profesional. Y cada etapa que recorra quedara jalonada por verdaderas obras singulares y de magnifica factura. Basta recordar, sucesivamente, el Concurso para la Cruz del Valle de los Caídos (Cuelgamuros), las viviendas de la Colonia Viren del Pilar, las viviendas en calle Reyes Magos, el pabellón de la Feria del Campo, la Casa Sindical, el edificio Arriba, el Palacio de Cristal o la misma Casa Cabrero.
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| CONCURSO PARA LA CRUZ DEL VALLE DE LOS CAIDOS (CUELGAMUROS). 1942, |
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| VIVIENDAS COLONIA VIRGEN DEL PILAR. MADRID .1948 |
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| VIVIENDAS C/REYES MAGOS. MADRID 1956 |
ESCUELA NACIONAL DE HOSTELERIA. MADRID .1957
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| PAVELLON FERIA DEL CAMPO. MADRID. 1958 |
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| EDIFICIO PERIODICO ARRIBA . MADRID. 1962 |
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| CASA SINDICAL. MADRID. 1951 |
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| PABELLON DE CRISTAL.MADRID. 1962. |
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| PABELLON DE CRISTAL MADRID. 1962. |
LAS CASAS CABRERO
Realmente fueron dos las casas que Cabrero proyectó y construyó para el y su familia. La primera en 1953 y la segunda en 1962. Y aunque ambas son de magnifica factura, es a la segunda a la que se refiere la critica y los estudiosos de la arquitectura cuando se habla de “ la casa Cabrero”, pues es en esta donde mejor cristalizaron los ideales del arquitecto y su espíritu constructivo.
Ambas viviendas se construyen, sucesivamente, sobre dos parcelas contiguas en Puerta de Hierro, zona en expansión en la periferia de Madrid en aquellos años. Su programa es similar en ambos casos: residencia para una familia numerosa con una zona para la oficina y estudio profesional del arquitecto. La decisión de construir la segunda casa nace de la convicción de Cabrero de que será en esta donde, puede alcanzar mas plenamente los valores de la arquitectura que había buscado en los últimos años. Así era la profesionalidad y el tesón del arquitecto.
Por la disponibilidad de los materiales del momento, la primera vivienda se proyecta con una cubierta de hormigón sobre cerramientos de ladrillo. La segunda lo será mediante una cubierta de aluminio y una estructura de perfiles de acero sobre un vaso de hormigón.
La primera vivienda se configura en dos plantas. En la planta baja, con forma de V, situara en un lado los espacios públicos de la casa y en el otro el estudio de trabajo profesional. La planta superior se destina para los dormitorios.
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| PRIMERA CASA CABRERO. PUERTA DE HEIERRO. 1953 |
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| PRIMERA CASA CABRERO. Planta Baja |
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| PRIMERA CASA CABRERO. Planta Primera |
En esta primera casa Cabrero practicará el espíritu de lo constructivo realzando las posibilidades de factura y resistencia del hormigón armado. Así mostrará sus jácenas con importantes cantos y grandes luces y la losa de cubierta (losa armada” con las tuberías de hierro para el agua de la calefacción, tales eran los medios disponibles) plegada en un delgado plano inclinado y que descenderá en voladizo y en sección decreciente sobre el porche. En los muros de ladrillo, con geometrías en ángulo, resaltará las ventanas y puertas.
En esta casa dominará la expresión corpórea propia de la idiosincrasia de sus materiales. También se transluce en ella su carácter orgánico y las influencias de Frank Lloyd Wright y de Alvar Aalto, a los que Cabrero admira y cuyo conocimiento le llegará a finales de los años cuarenta. Y, por supuesto es reconocible la huella de la arquitectura de Coderch.
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| PRIMERA CASA CABRERO. PUERTA DE HIERRO. 1953. |
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Cuando construye su segunda casa Cabrero ha alcanzado una importante experiencia en construir con el acero. Esta casa, sobria y austera, es toda ella una permanente lección de construcción que sorprende por su sencillez y por el cúmulo de sutilidades, contrastes y alternancias que adquieren sus espacios, bien mediante su vinculación con el exterior, bien mediante el manejo de la luz, de las vistas, e incluso, de la filtración de los sonidos.
Como muestra de la naturalidad y la lógica con que Cabrero la proyecta es conocida la anécdota de su respuesta a un estudiante, durante una visita a la vivienda, cuando este le preguntó porqué no había canalón en la cubierta. El arquitecto se limitó a decirle : “Cuando llueve estamos dentro de la casa”.
| SEGUNDA CASA CABREO. PUERTA DE HIERRO. 1962. |
La vivienda, con planta en forma de L, una de las figuras recurrentes del racionalismo canónigo, consta de planta baja y planta de semisótano. La planta baja se destina al uso de la familia y el semisótano al estudio de trabajo profesional y zonas de servicios domésticos. Y en ambas plantas conviven los criterios funcionales mas ortodoxos con los los de contraste y ambivalencia deliberadamente personales de Cabrero.
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| SEGUNDA CASA CABRERO. Planta Baja |
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| SEGUNDA CASA CABRERO. Planta Semisótano |
Así, este espíritu dual contrapone, en la planta baja, la estricta compartimentación de los espacios destinados a dormitorios a la continuidad y la apertura de las estancias de vida común, salas-estar, comedor, que se proyectan como separables o agrupables entre ellas mediante mamparas correderas. Toda esta zona “publica”, orientada al sur, y dominada por su total apertura de vistas, sonidos y luces hacia el jardín, en contraste con el muro opaco de hormigón de su cara norte mostrando las huellas de su encofrado de madera, junto al entarimado y los paneles de madera que cubren suelos y techos y con con las alas de sus vigas de acero vistas y pintadas de un color sutilmente similar crean, sin duda, uno de los ambientes mas vitales y elegantes de la casa.
Con similar criterio en la planta inferior semienterrada, el estudio profesional, amplio y diáfano, alterna con las dependencias mas sectorizadas de servicio. La zona del estudio muestra completamente a la vista los entramados de su forjado de techo y será así posible apreciar las vigas principales pareadas, las correas metálicas, los rastreles de madera y hasta la cara inferior del solado de tarima de la planta alta. Los cerramientos de hormigón, también mostrando las marcas del encofrado, junto al solado de terrazo, que nos remite al estrato terreo donde se ubican estas estancias, y la escalera de huellas de madera con su estructura metálica pintada en rojo (el color del acero para Cabrero) matizaran la sobriedad y la sencillez de todo el espacio.
La cubierta de aluminio, a un agua, así como el basamento continuo de hormigón y los materiales hermanados de las fachadas, resuelven la unión formal de los dos brazos de la edificación.
Esta cubierta, unitaria y de vocación industrial, se proyecta inclinada y contrariamente a la horizontalidad que se hubiera esperado de un racionalismo canónico. Este es un gesto más del relativismo y sincretismo con el que Cabrero, y otros arquitectos de su generación, aun asumiendo los presupuestos de la arquitectura funcional no olvidaban la necesidad de la presencia de lo vernáculo. Con su ligera pendiente hacia el interior, la cubierta confiere al jardín el papel de ‘impluvium” y su amplio alero ayuda a definir la cuidada escala de este espacio exterior. Toda la composición lleva a la idea subliminal de una casa- patio
El jardín, queda delimitado por los dos brazos de la edificación y por un muro vegetal lateral de cipreses. En este espacio exterior, volcado hacia el sur y en continuidad con las zonas de estar abiertas a el mediante las grandes cristaleras, el porche volado actuará como espacio de transición. El jardín, situado ligeramente a una cota inferior al de la vivienda, se divide en dos niveles creando una escenografía que se sirve de las diversas escalas de la vegetación dispuestas según su distancia a la casa. La mas lejanas mediante hileras de altos álamos paralelos a la la fachada principal, la intermedias con un gran tilo, y la más cercana con grupos de arboles de menor tamaño.
La piscina, alargada y perpendicular a la fachada sur, en continuidad con el módulo del vestíbulo, reflejará la imagen de la casa sobre su superficie y, a su vez, la vegetación y el cielo se trasladarán a su interior por su reverberación sobre su lámina del agua. Este mecanismo de reverberación lo estudiará e investigara Cabrero en las albercas de los palacios nazaríes de la Alhambra y lo incluirá en las paginas de sus “Cuatro Libros de Arquitectura”.
Pero donde la casa adquiere sus aspectos más relevantes es en su resolución constructiva y como muestra los diversos aparejos de sus materiales.
Los perfiles de acero de la estructura metálica y sus ensambles, el aluminio de la cubierta con sus ritmados solapes y ganchos de sujeción, la conformación de los forjados mediante entramados superpuestos, los tableados de madera de pavimentos y techos, los vidrios embutidos limpiamente en las carpinterías de aluminio, los planos de las fachadas, segmentados y abrazados por las alas de los perfiles de acero, los muros de hormigón mostrando la textura del encofrado de madera, la disposición visual y seriada de los radiadores de calefacción .......todo explica como esta concebida y construida la vivienda.
Estructuralmente la casa se concibe como un vaso de hormigón semienterrado sobre el que se levanta un entramado reticular metálico. Toda la retícula adopta una geometría ortogonal y continua donde los perfiles se enlazan mediante soldaduras tangentes.
El vaso estructural conforma la planta del semisótano mediante sus muros perimetrales de hormigón sin necesidad de pilares aislados internos. Estos muros se encofran dejando huecos, como espacios vacíos de la estructura, donde se plementarán las ventanas enrasadas a la cara inferior del forjado superior.
En la planta baja, en su brazo más largo (espacios de salas y comedor), se levanta un entramado de cercos paralelos de perfiles de acero, en forma de U, apoyados sobre el muro sur del semisótano y anclados sobre el muro trasero, muro norte, que se eleva en toda la altura de esta planta. La estructura secundaria dispuesta sobre estos cercos se convierte, a su vez, en la estructura principal del brazo corto (zona de dormitorios) mediante otra seriación de cercos rectangulares, ahora completos, apoyados directamente sobre los muros del semisótano (muro este y muro oeste) relacionando así todo el conjunto con un modulo único (modulo de 1,45 m del intereje de las correas metálicas ).
El forjado de esta planta baja, en el ala larga, se organiza sobre una estructura primaria de pares de vigas de acero de sección HEB (componentes inferiores de los cercos) empotradas en el muro norte y apoyados en el muro sur, a las que superpondrán las distintas capas, estructurales y de solado, que disminuirán su canto a medida que ascienden y cubren luces menores (a la manera de las grandes viguerías que Cabrero recuerda de las casonas de su Santander natal y de las obras de Pierre Koening que Cabrero había visitado y conocido en su viaje a EEUU en....). Las distintas capas, perpendiculares entre si, de correas metálicas, rastreles y tablas del solado se muestran a la vista y son apreciables desde el estudio de la planta de semisótano.
En el forjado de cubierta, en la cara sur, los perfiles (UPN), que abrazan a los pilares (HEB) vuelan tres metros y medio sobre estos conformando el porche exterior. Sobre estos perfiles, y arriostrando los pórticos, se dispondrán las correas perpendiculares con perfiles IPN, separadas también 1,45 m. Estos perfiles recogerán en su ala inferior el aislamiento térmico y la cubrición interior de madera y a su ala superior se atornillaran las planchas de aluminio plegado. En un impulso más de mostrar la realidad estructural de la casa, Cabrero avanzará en el alero, y dejara sin cortar, los perfiles en vuelo (UPN) bajo las planchas de aluminio de la cubierta.
Según su táctica de vida, en cada especie aparecerán, potenciados, factores propios y determinantes como una superior velocidad, mayor agudeza visual, el extremado sentido del olfato o del oído, la potencia y garras para desmembrar a sus victimas, los afilados picos para horadar troncos o la dureza patas y pezuñas para minar terreno, la capacidad de trasformación de la piel en su perfecta mimetización al entorno, etc. Además, estas técnicas, del como se vive, han conformado la propia corporeidad de cada especie.
Pero estas “técnicas de especie” no son inventivas ni aprehensibles, ni susceptibles de desarrollo sino inalterables y transmitiéndose involuntaria e inconscientemente. Sin saberlo el león, la gacela o el castor heredara su técnica de especie y la transmitirá inalterablemente. Es lo que se conoce como el instinto animal.
Para Splenger el hombre era, y es, un animal de de rapiña y su técnica es también la del ataque, de la posesión, y de la dominación de su mundo. Tal como lo hacen las rapaces y los felinos depredadores superiores y reflejan en su mirada frontal, inquisitiva e inquieta, abarcando todo su mundo.
Pero como Splenger también indica la técnica del hombre, sin una aparente especialización corporal, ,es independiente de la vida de su especie. El hombre es el único caso, en toda la historia de los seres vivos, que escapará a la coacción de su especie. La técnica en la vida del hombre es consciente, voluntaria, variable, personal e inventiva, Se aprende y se mejora. Y se concretará en un fenómeno singular : el hombre como único ser vivo inventor y constructor de sus propias herramientas de supervivencia. El hombre como el creador de su táctica vital.
¿Desde cuándo existe ese tipo de hombre, es decir de animal de rapiña y con una técnica inventiva?. Para Splenger la respuesta es clara y rotunda : Con la aparición de su mano. Para Splenger el hombre es hombre desde que tiene mano.
El hombre, desde que es hombre tal como lo conocemos, - para sobrevivir y dominar su mundo, en el que habita y se desplaza (vida móvil), ante su probable e inicial carencia de una superior especialización corporal (en realidad desconocida, pues no sabemos como era el hombre antes de tal y como lo conocemos y está datado), especialización que si tenían, y tienen, el resto de los seres vivos transformara, en un determinado momento de su existencia. este inicial obstáculo en su gran oportunidad gracias a un hecho único y singular : la aparición de su mano y, consustancialmente con ella, la aparición de sus primitivas herramientas.
Este hecho la conformación de la mano en el hombre, es producida por razones aun desconocidas, y no según las teorías evolucionistas (Splenger no confía en el darwinismo), si no a través una drástica mutación," tal como ha sucedido en los grandes hechos de universo" dice Splenger,
La conformación de la mano en el hombre, miembro multifuncional y de características prodigiosas, producirá en este una nueva estructura de pensamiento mediante la conjunción de esta (la mano) con otro de sus órganos especiales : el ojo.
Desde ese instante, el ojo y la mano serán un binomio formidable para su progreso y supervivencia : de un lado la facultad derivada de la percepción visual, propia del mundo de las rapaces (el ojo pensante lo llamara Spengler) como receptora de sensaciones y de comprobación de los éxitos o fracasos frente a lo conocido, lo pensado y experimentado, y del otro y retroalimentándose con esta capacidad del “pensar visualmente”, la capacidad de su mano para construir herramientas adaptadas a ella, y especificas para cada tarea (el útil para cazar, el útil para pescar, el útil para construir, etc).
Desde ese momento mágico, la herramienta adaptada a la mano como una extensión mas de su cuerpo ,y la mano conformada al tiempo según esta, especializada para cada tarea, y perfeccionada por su mas efectiva comprobación, conformaran el nuevo modo particular de su pensamiento, hecho este, según Splenger, único y relevante en la historia de los seres vivos y el motor fundamental del. progreso de la especie humana.
















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